domingo, 8 de agosto de 2010

El Tren

Y si yo...?, Y si....?, y.... Que karma!. Muchas veces nos esforzamos terriblemente por encontrarle respuesta a cada cosa que se nos presenta. Y no se nos ocurre otra cosa que preguntar ¿porqué?.
Sería tan fácil si nuestras vidas se transformaran en un quiz de selección simple y con elegir una de las opciones, después de clavarnos aquel puñal de sabiduría, lográramos obtener la respuesta correcta, concluyendo con una buena nota o con millones de bolívares extras en nuestros bolsillos; pero la vida es mucho mas que eso y generalmente no es una materia que con unas cuantas horas de estudio podamos eximir o salir aprobados.
Cada una de las oportunidades que la vida nos presenta, viene acompañada de un mínimo de dos opciones. Está en nuestras manos, saber elegir la mas apropiada. Vi pasar al famoso tren y sé lo que se siente cuando estás enamorado, pero no llegué a montarme en el dichoso vagón, lo dejé pasar y se me fue de las manos. Fue mucho egoísmo de mi parte o sólo el temor a lo desconocido?.
Intentas ser un poco mas selectiva, pero tal selección no es tan fácil. He llegado al punto de convertirme en lo que tanto he criticado hasta los momentos. Soy una mujer, con mentalidad de macho!. Quizá un psicoanalista podría echarme una mano y ayudarme a entender esta teoría pero mi objetividad me hace creer, que soy el fiel ejemplo de lo que ahora propongo. La mayor parte de los hombres que me han atraído en la vida, son tipos que nunca pensarían en formar parte de una relación estable y duradera. Es como si de una manera inconsciente, mi persona se sintiera aliviada al saber que esa relación no me llevará a nada y que no habrá un futuro que pueda atarme, comprometerme o fusionarme con alguien en particular. Se supone que el matrimonio es para toda la vida. Pero siempre está latente, la idea de que si las cosas no te salen bien, puedes contar con la presencia de tu abogado.
Realmente quiero estar toda la vida, todos los días y a toda hora con una única persona? Saber que debo compartir mi cama, mi espacio, mi tiempo y hasta mi pasta dental, me ponen los nervios nerviosos.
Incluso, al momento de decidir cualquier cosa, por mas simple que esta pueda ser, debo tomar en cuenta que hasta cierto punto requiero de la aprobación de otro.
Me gusta estar sola, es algo que disfruto muchísimo, aunque a veces me dé cabezazos contra la pared. Hay días en que no quiero hablar con nadie y prefiero “alejarme” de todo. Me levanto en las mañanas y mi humor es pésimo, me tomo un café, y según esté de ánimos, puede que ni me aparte de mi cama; pueden pasar dos días y ni siquiera he comido e incluso hasta puede que ni me bañe. Rasurarme las piernas, cepillarme el cabello, limpiar mi cuarto o hacer una pequeña diligencia, se convierte en una agonía, pero no molesto a nadie. Qué sería de la vida de mi marido, si eso me ocurriera? Otras en cambio, parezco radio encendido con cadena perpetua, quiero salir a devorarme al mundo, sufro de miles de síndromes que a lo mejor ni nombre tienen y soy la felicidad en todo su esplendor. Qué sería de la vida de mi marido, si eso me ocurriera? No es algo, fácil de manejar cuando se está solo y me pregunto si no estándolo, resultaría mejor. Es posible encontrar a alguien que esté dispuesto a tolerar tanto? Posiblemente mis temores desaparecerían si por accidente o como dicen por ahí, el destino pusiera en mi camino,a esa otra mitad, esa contra-parte que compensaría esto y mucho mas. Aún así, existen quienes nacieron para estar casados, otros ni de vaina se meterían en ese peo y habemos los que aún no sabemos y dudamos de nuestra verdadera intención, por eso nos contradecimos con frecuencia. Ser o no ser, he ahí el dilema!.
Sin embargo, a veces esa elección con el tiempo se convierte en la razón principal de nuestra falta de sueño. Y no precisamente porque haya sido mala sino porque nos queda la duda de ¿qué hubiera ocurrido si dicha elección hubiese sido la otra?.
Situaciones como éstas aparecen constantemente en cualquier área en la que nos desenvolvamos. Y muy frecuentemente en todo cuanto tiene que ver con nuestra manera de querer.
Por el amor aprendí a compartir, a escuchar, a sentir. Se pueden expresar miles de sensaciones y creer que te haces entender. Las mismas pueden ser muy tangibles, pero cuando buscas la manera de explicar esta en particular, la impotencia de tus pensamientos fluye y te ayuda a entender, que hacen falta muchas hojas de papel para aprender a hablar de el. Tuve el chance de elegir... y lo hice!!!. Y si yo...?, Y si....?, y... estarán siempre en mi memoria, como también en cada decisión tomada o a punto de tomar.
Queda mucho por recorrer y si el camino es largo o estrecho, pesado y confuso, difícil y extenuante, pues a echarle piernas y no dejarse vencer, no siempre lo mas sencillo es lo mejor.
Si mi corazón ha de estar magullado, herido y lleno de cicatrices de tanto querer, alguna buena razón habrá, las mejores cosas del mundo se hacen esperar y lo que a mi me espera... es de morirrrrrse!!!!

... mientras tanto disfrutaré de mi soltería, seguiré besando a toda la Selva Tropical (quizás no) y haré honor a mi propio pensamiento: “La esperanza,es lo penúltimo que se pierde, lo último... es el Glamour”.