La PRIMERA: conocer al individuo. Pueden ocurrir dos situaciones básicas, que pueden acercarlo a ti o incluso alejarlo para siempre de tu lado y es el aspecto que tengas en ese instante. Si ya estás previamente avisada, lo mas probable es que te encuentres debidamente vestida y arreglada para el evento. Horas antes del encuentro, te has probado todo el ajuar que compone tu closet (incluyendo el de tus amigas), te has ocupado de ir a la peluquería a secarte el cabello, al tiempo que le re-contra dices por milésima vez al estilista que te lo deje bien lisito, sin copetes, laca o cualquier artificio mal intencionado que te haga parece
r a Lupita Ferrer. Te has hecho la manicure y la pedicure contándole a la encargada sobre tu cita de esa noche, en mitad de gritos de dolor porque te acaba de clavar el corta cutículas en una uña encajada que te tenía verde, semanas o meses antes. Una vez finalizado el asunto, te quedas como una momia sin mover un dedo para no dañártelas, pero es inevitable sentir la picazón en la cara, en la espalda y hasta en el culo. En un intento increíblemente metódico y previamente estudiado, ves que después de todo, no eres tan mala en las artes contorsionistas provocadas por tu cuerpo y dedos, pero cuando logras aliviar la comezón que tanto te atormenta, enfrentas la cruel realidad que no sólo has dañado un par de tus uñas sino que estás ocupando un espacio que ya no te pertenece y debes moverte hacia otro lado porque estás estorbando a las demás. Acto seguido: pagar la costosa cuenta. El otro aspecto, es cuando lo conoces en tus peores fachas, es decir mas blanca que una rana platanera, con el cabello sucio del día anterior, sin una pizca de friso en tu rostro que disimule un poco la brillantez de tu cara, sin un push up que realce tu busto y para completar, la peor de las peores ropas que hayas usado jamás, debido a que justo ese día decidiste que no tenías ganas de arreglarte y solo querías ir al supermercado a comprar un chocolate inmenso para saciar las ansias y el mal humor que te ocasionan la regla.
La SEGUNDA: Es esa primera cita en la que el susodicho te invitó a comer o a tomarse alguito (eso, si fue un poco mas original y desechó la idea del cine). Bien porque estabas “al natural” o despampanante con tu “casual” formalidad.
Te encuentras con que el tipo está en blue jeans con una franela por fuera y zapatos de goma; mientras tú, definitivamente te pareces a Lupita. Los movimientos, la buena conversación y la naturalidad de tus modales, además de la coquetería innata son esenciales para hacer de aquello, la “cita perfecta”. La etapa del reconocimiento se hace presente. Observas con fervor, su ropa, su forma de comer, sus manos (a ver si no tiene anillo o al menos una marca dejada por el sol). No pasa mucho tiempo, cuando te encuentras con que el tipo ya está encima de ti, besándote e intentando poner sus manos en la Zona prohibida “aún” no autorizada y por tu mente, pasan infinidad de ideas. Recuerdas las diferentes categorías de mujer con las que nos han tildado y prefieres hacerte la “dura” para no pecar de “Puta”. Al final de la noche, te encuentras sana y salva en las puertas de tu casa, aceptas otro de sus intentos, pero con prudente freno e inmediatamente escuchas la frasecita de la página 45, capítulo III – Te llamo -.
En la TERCERA etapa ciertamente el hombre cumplió su palabra, no solo te llamó sino que se ven con frecuencia y las invitaciones no cesan. Lo curioso del asunto es que cuando te presenta a sus amigos (dado el caso) lo hace refiriéndose a ti como “una amiga” o simplemente mencionando tu nombre. Cosa que para mí, no es ni malo, pero de eso te das cuenta después. Obviamente, ya te ha hablado de lo mucho que le gustas, de lo bien que se siente contigo y palabras textuales del manual – Me tienes vuelto loco! -. Palabras que te derriten el cuero cabelludo y te hacen sentir la mujer mas enamorada y bolsa que hay en esta tierra. De lo que no te has percatado es que estás tratando con el típico hombre que al final se hace “el confundido”. De repente el hombre desaparece del mapa como por arte de magia, pregonando a los cuatro vientos que no sabía lo que hacía, que estaba inseguro, que su “confusión” no le permitió ver lo que estaba ocurriendo en realidad. Mentiras! Sabía con exactitud lo que hacía y estaba perfectamente claro en sus intenciones.
Yo creo que el peor de todos es este. Claro!!! Porque mal que bien si una está conciente del asunto, es sencillo: el que está casado no es libre, el que tiene 15 años es un bebe, el que es coño e´madre es infiel y el que chapotea en la laguna es rival. Pero el “confundido” eso si que es un peo!.
Se imaginan si las mujeres tuviéramos una maquinita especialmente diseñada par
a reconocerlos? La luz verde te diría: arriésgate! y la roja: desaparece!. Hariamos un scan rapido como si leyeramos un codigo de barra y las cosas resultarían un poco mas fáciles hasta para ellos (aunque en mi caso a veces creo que lo tengo estampado en mi frente).
Con "el confundido" la maquinita entraría en crisis existencial, verde-rojo-verde-rojo-rojo-rojo-verde...marron! Al final, lo mas probable es que la maquinita la haya inventado un hombre asi que la culpa es tuya por no confiar en tus instintos o por el contrario... confiar demasiado.
Llegamos a la CUARTA etapa. El llanto se hace protagonista de tu vida. La depresión es tan grande que hasta tu amiga de hace dos siglos está en terapia intensiva. Tu terapeuta o en su defecto ella misma te sonsaca para que “lo olvides”, te dice que es un Guevón que no tiene idea de lo que se pierde, te aconseja que no vale la pena que estés así por el y te repite cientos de veces lo delgada que te has puesto por subsistir a punta de agua o por el contrario, lo mucho que te pareces a una vaca(y de las locas).
Esta crisis existencial puede durar días, semanas, meses y hasta años. Pero es indispensable pasar por este punto, aprovechando cada rocola y/o trago de alcohol que se cruce por tu camino. Cosa que se hace un poco complicada, debido a que te encierras en tu cuarto recordando cada palabra y cada gesto que el mal nacido pero adorado tormento te dejó. No te provoca vestirte o arreglarte, no te maquillas, no duermes, en fin, vives por y para tu despecho y no existe hombre mejor que pueda hacértelo olvidar. Si estás en una reunión, lo primero que te preguntan, es en donde está... y qué pasó... pero porqué?. Y te conviertes en el centro de atención, porque te volvieron a dejar las plumas.
La QUINTA etapa es la mejor de todas. Decides hacerle caso a tu amiga y estás hasta los teque teques de tanto llantín. Ahora estás arrecha Coño! Mas que acordarte de el, recuerdas a su mamá. La pobre no tiene culpa pero que bolas tiene!. Te subes al peso y te das cuenta que tu amiga tenía razón, pero se quedó corta, pareces un cochino listo para navidad, tu cabeza se parece a la de una guacamaya por el contraste de color de tus raíces y el tinte “natural” de tu cabello. Tus ojos se han convertido en dos huevos fritos a “la ranchera” y ni hablar de tus manos y pies. Te preguntas si el espejo fue cambiado en tu época de recesión, le formas un peo y le dices que está vendido!. No obstante, un aro de luz envuelve tu memoria te das cuenta que la culpa es solo tuya y como alma que se lleva el diablo... planificas "La Venganza".
La SEXTA y no por última menos buena. Ya pasaste por la peluquería, adelgazaste los 45 kilos que tenías de mas, estás de mejor ánimo y preparada para la guerra.
El niño se ha vuelto un total cero a la izquierda, te es absolutamente indiferente, eso sí... hasta que te lo vuelvas a encontrar. Podrán pasar mil años, no importa.
Pero tu estarás radiante y cuando crucen alguna palabra puedes estar segura que una de las cosas que querrá saber es si tienes novio. Puede que te lo pregunte directamente como puede que lo averigue por otras fuentes pero la curiosidad no lo dejará en paz,debido a que así lo indica el Manual.
Si lo tienes será perfecto, pero si no... puede ser divertido!. Siempre y cuando tengas presente que NO DEBES volverte a "enamorar" al menos no hasta estar estar completamente segura de sus intenciones porque fran
camente puede ocurrir que sean buenas y te estés perdiendo de tronco de oportunidad. Al fin y al cabo, todos merecemos una.
En general no suele suceder, pero cabe la advertencia. La venganza consiste en comportarse exactamente como ellos lo hacen. Claro! que para eso hay que tener estómago y de los buenos! porque nosotras seremos de Venus pero no somos la roca que golpea la ola.
Toda regla tiene su excepción y como dicen por ahí: las mismas se hicieron para romperse. Decir que podemos comportarnos exactamente como ellos lo hacen,es una afirmación que a mi parecer se merece poco respeto. En definitiva, ellos son ellos y nosotras... nosotras. Cada cual tiene su estilo y todo radica en la esencia de cada quien.
Pienso que una de las razones por las que me gustan tanto los hombres, es porque las mujeres son unas ratas!. Y a mi parecer a la hora de comportarse como ellos lo harían, en situaciones confrontadas, las mujeres tendrían todas las de ganar porque cuando se lo proponen, cuando tienen ese don nato, cuando quieren joder... Joden!! Y lo hacen de la manera mas despiadada y cruel que pueda existir en el Mundo. Creo extremadamente peligrosa una mujer con ansias de venganza. Unas somos mas sutiles, pero otras son realmente unas mierdas! A veces, cuando recorro una librería, bien sea porque estoy buscando algo en particular o simplemente curioseando y “matando” el tiempo, se me viene a la mente la ni tan loca idea de “tropezarme” con un librito de esos titulado “Aprenda Francés en tan solo 10 capítulos”; con la diferencia que me gustaría mas uno que se llamara “Aprenda a ser Bicha en 10 días”. Personas como yo estamos urgidas de este tipo de aprendizajes porque pareciera ser que los hombres mueren y se desviven por una cuaima con mini falda o por una rata con tacones. En términos generales, se transforman en “corderitos” total y absolutamente amansaditos y si se les pide, que den la patica no lo piensan dos veces y hasta hacen volteretas. No quiero uno que haga todo lo que quiero pero si que me respete y me valore como mujer, compañera, amiga, amante y todo lo que una pareja representa. Que suerte tienen algunas!
r a Lupita Ferrer. Te has hecho la manicure y la pedicure contándole a la encargada sobre tu cita de esa noche, en mitad de gritos de dolor porque te acaba de clavar el corta cutículas en una uña encajada que te tenía verde, semanas o meses antes. Una vez finalizado el asunto, te quedas como una momia sin mover un dedo para no dañártelas, pero es inevitable sentir la picazón en la cara, en la espalda y hasta en el culo. En un intento increíblemente metódico y previamente estudiado, ves que después de todo, no eres tan mala en las artes contorsionistas provocadas por tu cuerpo y dedos, pero cuando logras aliviar la comezón que tanto te atormenta, enfrentas la cruel realidad que no sólo has dañado un par de tus uñas sino que estás ocupando un espacio que ya no te pertenece y debes moverte hacia otro lado porque estás estorbando a las demás. Acto seguido: pagar la costosa cuenta. El otro aspecto, es cuando lo conoces en tus peores fachas, es decir mas blanca que una rana platanera, con el cabello sucio del día anterior, sin una pizca de friso en tu rostro que disimule un poco la brillantez de tu cara, sin un push up que realce tu busto y para completar, la peor de las peores ropas que hayas usado jamás, debido a que justo ese día decidiste que no tenías ganas de arreglarte y solo querías ir al supermercado a comprar un chocolate inmenso para saciar las ansias y el mal humor que te ocasionan la regla.La SEGUNDA: Es esa primera cita en la que el susodicho te invitó a comer o a tomarse alguito (eso, si fue un poco mas original y desechó la idea del cine). Bien porque estabas “al natural” o despampanante con tu “casual” formalidad.
Te encuentras con que el tipo está en blue jeans con una franela por fuera y zapatos de goma; mientras tú, definitivamente te pareces a Lupita. Los movimientos, la buena conversación y la naturalidad de tus modales, además de la coquetería innata son esenciales para hacer de aquello, la “cita perfecta”. La etapa del reconocimiento se hace presente. Observas con fervor, su ropa, su forma de comer, sus manos (a ver si no tiene anillo o al menos una marca dejada por el sol). No pasa mucho tiempo, cuando te encuentras con que el tipo ya está encima de ti, besándote e intentando poner sus manos en la Zona prohibida “aún” no autorizada y por tu mente, pasan infinidad de ideas. Recuerdas las diferentes categorías de mujer con las que nos han tildado y prefieres hacerte la “dura” para no pecar de “Puta”. Al final de la noche, te encuentras sana y salva en las puertas de tu casa, aceptas otro de sus intentos, pero con prudente freno e inmediatamente escuchas la frasecita de la página 45, capítulo III – Te llamo -.
En la TERCERA etapa ciertamente el hombre cumplió su palabra, no solo te llamó sino que se ven con frecuencia y las invitaciones no cesan. Lo curioso del asunto es que cuando te presenta a sus amigos (dado el caso) lo hace refiriéndose a ti como “una amiga” o simplemente mencionando tu nombre. Cosa que para mí, no es ni malo, pero de eso te das cuenta después. Obviamente, ya te ha hablado de lo mucho que le gustas, de lo bien que se siente contigo y palabras textuales del manual – Me tienes vuelto loco! -. Palabras que te derriten el cuero cabelludo y te hacen sentir la mujer mas enamorada y bolsa que hay en esta tierra. De lo que no te has percatado es que estás tratando con el típico hombre que al final se hace “el confundido”. De repente el hombre desaparece del mapa como por arte de magia, pregonando a los cuatro vientos que no sabía lo que hacía, que estaba inseguro, que su “confusión” no le permitió ver lo que estaba ocurriendo en realidad. Mentiras! Sabía con exactitud lo que hacía y estaba perfectamente claro en sus intenciones.
Yo creo que el peor de todos es este. Claro!!! Porque mal que bien si una está conciente del asunto, es sencillo: el que está casado no es libre, el que tiene 15 años es un bebe, el que es coño e´madre es infiel y el que chapotea en la laguna es rival. Pero el “confundido” eso si que es un peo!.
Se imaginan si las mujeres tuviéramos una maquinita especialmente diseñada par
a reconocerlos? La luz verde te diría: arriésgate! y la roja: desaparece!. Hariamos un scan rapido como si leyeramos un codigo de barra y las cosas resultarían un poco mas fáciles hasta para ellos (aunque en mi caso a veces creo que lo tengo estampado en mi frente).Con "el confundido" la maquinita entraría en crisis existencial, verde-rojo-verde-rojo-rojo-rojo-verde...marron! Al final, lo mas probable es que la maquinita la haya inventado un hombre asi que la culpa es tuya por no confiar en tus instintos o por el contrario... confiar demasiado.
Llegamos a la CUARTA etapa. El llanto se hace protagonista de tu vida. La depresión es tan grande que hasta tu amiga de hace dos siglos está en terapia intensiva. Tu terapeuta o en su defecto ella misma te sonsaca para que “lo olvides”, te dice que es un Guevón que no tiene idea de lo que se pierde, te aconseja que no vale la pena que estés así por el y te repite cientos de veces lo delgada que te has puesto por subsistir a punta de agua o por el contrario, lo mucho que te pareces a una vaca(y de las locas).
Esta crisis existencial puede durar días, semanas, meses y hasta años. Pero es indispensable pasar por este punto, aprovechando cada rocola y/o trago de alcohol que se cruce por tu camino. Cosa que se hace un poco complicada, debido a que te encierras en tu cuarto recordando cada palabra y cada gesto que el mal nacido pero adorado tormento te dejó. No te provoca vestirte o arreglarte, no te maquillas, no duermes, en fin, vives por y para tu despecho y no existe hombre mejor que pueda hacértelo olvidar. Si estás en una reunión, lo primero que te preguntan, es en donde está... y qué pasó... pero porqué?. Y te conviertes en el centro de atención, porque te volvieron a dejar las plumas.
La QUINTA etapa es la mejor de todas. Decides hacerle caso a tu amiga y estás hasta los teque teques de tanto llantín. Ahora estás arrecha Coño! Mas que acordarte de el, recuerdas a su mamá. La pobre no tiene culpa pero que bolas tiene!. Te subes al peso y te das cuenta que tu amiga tenía razón, pero se quedó corta, pareces un cochino listo para navidad, tu cabeza se parece a la de una guacamaya por el contraste de color de tus raíces y el tinte “natural” de tu cabello. Tus ojos se han convertido en dos huevos fritos a “la ranchera” y ni hablar de tus manos y pies. Te preguntas si el espejo fue cambiado en tu época de recesión, le formas un peo y le dices que está vendido!. No obstante, un aro de luz envuelve tu memoria te das cuenta que la culpa es solo tuya y como alma que se lleva el diablo... planificas "La Venganza".
La SEXTA y no por última menos buena. Ya pasaste por la peluquería, adelgazaste los 45 kilos que tenías de mas, estás de mejor ánimo y preparada para la guerra.
El niño se ha vuelto un total cero a la izquierda, te es absolutamente indiferente, eso sí... hasta que te lo vuelvas a encontrar. Podrán pasar mil años, no importa.
Pero tu estarás radiante y cuando crucen alguna palabra puedes estar segura que una de las cosas que querrá saber es si tienes novio. Puede que te lo pregunte directamente como puede que lo averigue por otras fuentes pero la curiosidad no lo dejará en paz,debido a que así lo indica el Manual.
Si lo tienes será perfecto, pero si no... puede ser divertido!. Siempre y cuando tengas presente que NO DEBES volverte a "enamorar" al menos no hasta estar estar completamente segura de sus intenciones porque fran
camente puede ocurrir que sean buenas y te estés perdiendo de tronco de oportunidad. Al fin y al cabo, todos merecemos una.En general no suele suceder, pero cabe la advertencia. La venganza consiste en comportarse exactamente como ellos lo hacen. Claro! que para eso hay que tener estómago y de los buenos! porque nosotras seremos de Venus pero no somos la roca que golpea la ola.
Toda regla tiene su excepción y como dicen por ahí: las mismas se hicieron para romperse. Decir que podemos comportarnos exactamente como ellos lo hacen,es una afirmación que a mi parecer se merece poco respeto. En definitiva, ellos son ellos y nosotras... nosotras. Cada cual tiene su estilo y todo radica en la esencia de cada quien.
Pienso que una de las razones por las que me gustan tanto los hombres, es porque las mujeres son unas ratas!. Y a mi parecer a la hora de comportarse como ellos lo harían, en situaciones confrontadas, las mujeres tendrían todas las de ganar porque cuando se lo proponen, cuando tienen ese don nato, cuando quieren joder... Joden!! Y lo hacen de la manera mas despiadada y cruel que pueda existir en el Mundo. Creo extremadamente peligrosa una mujer con ansias de venganza. Unas somos mas sutiles, pero otras son realmente unas mierdas! A veces, cuando recorro una librería, bien sea porque estoy buscando algo en particular o simplemente curioseando y “matando” el tiempo, se me viene a la mente la ni tan loca idea de “tropezarme” con un librito de esos titulado “Aprenda Francés en tan solo 10 capítulos”; con la diferencia que me gustaría mas uno que se llamara “Aprenda a ser Bicha en 10 días”. Personas como yo estamos urgidas de este tipo de aprendizajes porque pareciera ser que los hombres mueren y se desviven por una cuaima con mini falda o por una rata con tacones. En términos generales, se transforman en “corderitos” total y absolutamente amansaditos y si se les pide, que den la patica no lo piensan dos veces y hasta hacen volteretas. No quiero uno que haga todo lo que quiero pero si que me respete y me valore como mujer, compañera, amiga, amante y todo lo que una pareja representa. Que suerte tienen algunas!






