Siempre hablo de Príncipes y Princesas y esta no va a ser la excepción. La verdad es que aunque me gusta pensar que si existen y no son el objeto de mi imaginación, estos seres creados en épocas medievales no son más que una fantasía que todos desde pequeños tendemos a recordar. Los Príncipes debieran ser hombres fabulosos vestidos con elegancia, acompañados de un escudo y una espada en busca de una Princesa hermosísima por demás pero atrapada en un sueño o calabozo en espera de aquel ser lleno de magia con la firme convicción de rescatarla para ser felices por siempre.

Nos empeñamos en decir que buscamos o esperamos al ser “perfecto” para nosotros. Construimos ideales a veces tan vagos en nuestra mente o nuestra historia que solo hacen que al final dichos ideales no dejen de ser solo eso.
Cuantas veces te han dicho que eres “perfect@”?. Que gustas por tu manera de ser, por tu “belleza”, por tu personalidad, tu sentido del humor, tu inteligencia, tu manera de escribir o de decir las cosas. La lista puede ser larga pero a pesar de tantas bondades, el Universo pareciera no ponerse de acuerdo y “cela” el momento para ensamblarte a ese Príncipe o Princesa que crea verdaderamente todas esas cosas al tiempo en que te “meta en cintura” hasta hacerte creer lo mismo de El o Ella.
Somos imperfectos por naturaleza y creo que esa es nuestra mayor bendición. Si dejáramos de olvidar o de ser débiles ante la tentación, si nunca perdiéramos el control, si siempre siempre dijéramos la verdad… seriamos una ilusión.
No se trata de no creer. Siempre hay alguien capaz de convencerse y convencerte a ti mism@ que es tu otra mitad. Esa misma del corazoncito partido en dos, representado por un dije que quizás lleves en el cuello o solo en tu imaginación. Y no hacen falta ni vestidos largos, espadas o castillos para figurar en ese cuento de Hadas.
El interes (el bueno), la honestidad…quizás solo ser autentic@s y expresar con pequeños detalles (que no tienen que ver con monedas de oro o joyas en un baúl) que esa persona te importa. No dudo que para much@s eso valga más que una lucha con dragones o la fragilidad ante un hechizo malintencionado. No siempre tu Príncipe querrá ser tu Príncipe y no siempre tu Princesa querrá ser tu Princesa. Eso es lo que nos hace seres mas allá de una historia de amor llena de magia y fantasía. Y esta allí, el reconocer y aceptar que somos seres perfectamente imperfectos creados en un mundo tan real como nosotr@s mism@s.
Porque siempre habrá otra Princesa a quien rescatar y otro Príncipe con armadura a quien esperar. Porque quizás la Princesa aun duerme o necesita anteojos. Eventualmente el Príncipe agotado perdió la dirección o posiblemente el encanto no hizo efecto y la bruja tenia razón. A lo mejor solo nos equivocamos de cuento y ni somos Cenicienta o La Bella durmiente… solo somos mujeres y hombres en Venezuela o cualquier lugar del Infinito intentando escribir nuestra propia historia de amor en un libro abierto con paginas aun en blanco.
THE END
Cuantas veces te han dicho que eres “perfect@”?. Que gustas por tu manera de ser, por tu “belleza”, por tu personalidad, tu sentido del humor, tu inteligencia, tu manera de escribir o de decir las cosas. La lista puede ser larga pero a pesar de tantas bondades, el Universo pareciera no ponerse de acuerdo y “cela” el momento para ensamblarte a ese Príncipe o Princesa que crea verdaderamente todas esas cosas al tiempo en que te “meta en cintura” hasta hacerte creer lo mismo de El o Ella.
Somos imperfectos por naturaleza y creo que esa es nuestra mayor bendición. Si dejáramos de olvidar o de ser débiles ante la tentación, si nunca perdiéramos el control, si siempre siempre dijéramos la verdad… seriamos una ilusión.
No se trata de no creer. Siempre hay alguien capaz de convencerse y convencerte a ti mism@ que es tu otra mitad. Esa misma del corazoncito partido en dos, representado por un dije que quizás lleves en el cuello o solo en tu imaginación. Y no hacen falta ni vestidos largos, espadas o castillos para figurar en ese cuento de Hadas.
El interes (el bueno), la honestidad…quizás solo ser autentic@s y expresar con pequeños detalles (que no tienen que ver con monedas de oro o joyas en un baúl) que esa persona te importa. No dudo que para much@s eso valga más que una lucha con dragones o la fragilidad ante un hechizo malintencionado. No siempre tu Príncipe querrá ser tu Príncipe y no siempre tu Princesa querrá ser tu Princesa. Eso es lo que nos hace seres mas allá de una historia de amor llena de magia y fantasía. Y esta allí, el reconocer y aceptar que somos seres perfectamente imperfectos creados en un mundo tan real como nosotr@s mism@s.
Porque siempre habrá otra Princesa a quien rescatar y otro Príncipe con armadura a quien esperar. Porque quizás la Princesa aun duerme o necesita anteojos. Eventualmente el Príncipe agotado perdió la dirección o posiblemente el encanto no hizo efecto y la bruja tenia razón. A lo mejor solo nos equivocamos de cuento y ni somos Cenicienta o La Bella durmiente… solo somos mujeres y hombres en Venezuela o cualquier lugar del Infinito intentando escribir nuestra propia historia de amor en un libro abierto con paginas aun en blanco.
THE END