La Navidad es époc
a de reconciliación, unión, paz, buenos deseos y sobre todo época de agradecimiento. Tuve la fortuna de participar en una iniciativa hermosísima como es la de brindarle sonrisas a un grupo de niños con pocos recursos en el pueblo de Chirimena.
Personas con un corazón grandísimo, unieron sus fuerzas, su tiempo y sus mejores intenciones para recopilar la mayor cantidad de juguetes con la colaboración de muchos otros que con todo el gusto del mundo aportaron su granito de arena para hacer de esta idea una realidad. Creo que la vida, de muchas formas nos impone pruebas a todos (sin excepción). A veces, nos llenamos de tantas y tan grandes expectativas que creemos que las cosas serán mucho mejor de cómo ya son.
Llegamos a este pueblo llenas de eso y con muchísimas ganas de transmitirlo a todos pero cual fue nuestra sorpresa al ver que la respuesta que recibimos empaño todo aquello.
Llegamos a este pueblo llenas de eso y con muchísimas ganas de transmitirlo a todos pero cual fue nuestra sorpresa al ver que la respuesta que recibimos empaño todo aquello.
Al entregar los regalos mucho de los niños no hicieron mas que quejarse porque el juguete recibido simplemente “no les gusto” lo que se supone debió transformarse en una gran sonrisa, no fue mas que un entrecejo arrugado. Escuchar continuamente el reproche de los padres, tíos, vecinos y familiares que ellos aun no habían recibido su regalo, que aun no los llamaban, que aun les faltaba uno o dos porque tenían 6 muchachos y solo tenían 4 juguetes. Escuchar las amenazas de una señora, con demandarnos ante la LOPNA porque hacíamos infelices a los niños que no recibían su regalo.- Que es esto? -nos preguntábamos!. Lo peor fue cuando llegamos a Caracas y nos percatamos que también se habían dado a la tarea de aflojar las tuercas de los cauchos de algunos carros..!! Uno de ellos amaneció con los suyos espichados. Pudo ocurrir una desgracia pero Dios se encarga de acompañar siempre al que obra bien. Caramba, ni un vasito con agua nos brindaron, solo caras largas y palabras llenas de reproches. Como si lo que uno estuviera haciendo fuera “obligación” y la verdad es que aunque lo fuera, igual se agradece el gesto, la buena intención y la simple voluntad de hacerlo.
Fue una experiencia con muchos sentimientos encontrados y llena de asperezas que ojalá podamos suavizar. Creo que este tipo de reacciones en su mayoría son aprendidas, personas acostumbradas a que todo se les dé porque si. Muchos son trabajadores y se queman las pestañas para lograr lo mucho o poco que puedan tener, también reconocen el valor de las cosas sencillas y las saben apreciar. Al mirar las fotos de la jornada, se puede notar con estupor como aun recibiendo los regalos, son pocos los niños que sonríen. Caritas serias y desoladas como si la Navidad no fuera mas que otro artilugio de la Vida que solo sirve para disfrazar por un ratito, el atolladero en el que se encuentran.
Para mi, el atolladero está en el sentimiento, en el no saber como tratar con la nobleza y la bondad de la gente. El atolladero está en no saber diferenciar lo bueno de lo malo, en solo buscarle la parte negativa a las cosas y descargar tu rabia o frustración con quien no se lo merece. El atolladero está en cada uno de nuestros corazones y en nuestra esencia. El atolladero muchas veces es nuestra culpa.
A mis compañeros y amigos por este viaje lleno de contradicciones y contratiempos pero también lleno de la satisfacción personal de haber hecho algo bueno, creanlo porque así fue!: Yolimar (@YoliQ) Laura (@Lalita72) Gaby Santander (@gash276) Gaby Mejiaz (@Gabyjmz ) @Integra_H , a la mamá y la hermana de Yoli, a los 2 amigos, nuestros caballeros (les debo sus nombres), a los chicos de Gaby y por supuesto a TODOS quienes también estuvieron allí a través de sus presentes. (twitteros y gente de buen corazón). Gracias Infinitas… Buen trabajo!!! ;-)

