jueves, 19 de abril de 2012

Amigo, ratón del queso

Si hay algo que siempre me ha fascinado, es el hecho de contar con el conocimiento, el derecho a réplica y el cariño “desinteresado” de mis amigos hombres.

Considero que el aprendizaje que podemos llegar a obtener de los mismos, es extraordinariamente valioso y de gran ayuda. Podemos contar con las opiniones expertas y objetivas de nuestras amigas y curruñas, pero indudablemente éstas siempre tendrán el enfoque femenino; lo que trae consigo cierta parcialidad en el asunto. En cambio, cuando recibimos los consejos, sugerencias y opiniones de los ya citados, nos encontramos con que su manera tan particular de visualizar el problema (si es que lo hay) está lleno de tal simplicidad que nuestra percepción inicial cambia totalmente de rumbo haciéndola muy diferente de la original.

Puedo sentirme orgullosa y hasta agradecida, por contar con mis “raticas” velludas de cuando en vez (aunque por ahí hay más de una con algunos problemitas de-pilatorios, pero ese es otro tema). Hombres a quienes adoro y les tengo un profundo respeto, de ellos he aprendido a entender ciertas cositas que aunque estaban frente a mis narices y por aquello de la terquedad y las ansias locas de esperar otras, no me permitían concentrarme en lo que era obvio. Es sólo otra perspectiva y no hace falta sino cambiarse de puesto y variar los ángulos, aunque esto implique dar un giro de 180°.

Los hombres en todo su esplendor, se caracterizan por ser seres sumamente básicos y carentes de las angustias y complicaciones que a nosotras las mujeres nos sobra de manera despiadada. Son sus reglas del juego y hacen de estas, una gran virtud. No se importunan la vida, esperando a que su compinche le tienda la mano, lo abrace y lo escuche durante largas horas al teléfono para contarle sus penas, bien porque se sienten deprimidos o porque la estúpida esa no ha vuelto a aparecer. Les importa un rábano o al menos no se exceden si no tienen los zapatos adecuados para la próxima rumba del viernes e incluso les sabe a casabe, si fulanito o perentejo se empató con Guadalupe.
Tu amigo conoce tu vida de la “A” a la “Z”, sabe que eres capaz de decir las mil y un groserías jamás escuchadas en cualquier vocabulario y que a veces “te haces” la “carita de yo no fui”, está consciente de cómo terminó tu última aventura amorosa y conoce a la perfección las magulladuras que te dejaron. Recuerda al detalle, la escenita que montaste, la vez que te tomaste 4 shot de tequila de un solo guamazo!!! (eso lo hace reír como un degenerado) y para completar está al tanto de los trucos y engaños que implementas al momento de conquistar aunque sea una simple idea. Lo cierto es que estás más rayada que cebra ex convicta y si hablamos de él, probablemente ya está en la etapa 3 de su plan de fuga.

Pareciera ser que cuando una ve a un hombre con ojos de amigos es porque no tiene otra manera de verlo. Esa mirada no tiene matices, es clara y no pretende explorar más adentro de su retina. La mujer que elige a uno del gremio opuesto como amigo, lo hace sin tachaduras, sin errores, accidentes o confusiones, no obstante, por razones a veces inciertas o definitivamente muy claras pueden ocurrir cosas insospechadas y cualquiera de los dos podría querer adentrarse en áreas aún no exploradas, lo que a mi entender también es perfectamente válido porque algo si es seguro, el mejor compañero(a) de vida que puedes tener en el mundo, antes que nada siempre debe ser un gran amigo(a)… con o sin gruyere.


4 comentarios:

  1. Hay amigos que aman y que pueden esperar toda la vida que se presente la oportunidad de dar el siguiente paso.

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  2. Leyéndote viene a mi memoria un viejo cliché que dice que un hombre y una mujer no pueden ser amigos. Cliché que desafortunadamente aún se mantiene vigente entre muchos hombres..y algunas mujeres también. Particularmente creo que es mentira y que una verdadera amistad trasciende el sexo, la edad, las diferencias sociales, la distancia, el dolor e incluso el olvido (cuando el diario esfuerzo por sobrevivir nos pone a escoger entre lo necesario y lo deseable).
    El punto de vista masculino?: creo que es invaluable, sobre todo cuando se trata de asuntos del corazón. Sin embargo, no te engañes, la aparente "simplicidad" del pensamiento masculino es eso, aparente, sobre todo cuando "ellos" la condimentan con nuestra "emocionalidad" (que si es real), y que a los ojos masculinos complica todo: los sentimientos, las caraotas, el kino y al Magallanes...
    Nuestros amigos los hombres pertenecen a una hermética cofradía, mi querida trichi, y sólo permitirán que conozcas sus "secretos aparentes". El lomito se lo guardan y si de la amistad trascienden al amor, prepárate: atacarán con todo, sin dejar prisioneros y ni recoger pasajeros.
    Pero también son insustituibles como amigos y como el oro en paño, invaluables ...aprovecha su amistad mi querida María Beatriz, y contarás para desahogarte con un bronco pecho (o lampiño, con eso de la metrosexualidad ;-))
    Y como desde siempre, mi querida amiga, 20 puntos y más por este come back victorioso!

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    1. Hasta la simplicidad tiene sus complicaciones. Ninguno de los dos es más que el otro, solo tienen perspectivas distintas, de allí lo valioso del asunto. Tú, como siempre... fabulosa con la tuya. Besos.

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